Prof. Wonjung Min publica dos columnas de opinión

La prof. Wonjung Min, miembro de nuestro centro y profesora del Instituto de Historia UC, recientemente publicó dos columnas de opinión en dos plataformas distintas, una en la Cámara de Comercio Chileno Coreana A.G. y otra en el Centro de estudios de relaciones internacionales CERI de la UDD. Las columnas tratan sobre el cómo se vive la cultura pop coreana en Chile y l otra sobre la situación política actual de Corea del Sur, con especial énfasis en la figura de la ex-presidenta Park Geun Hye. A continuación pueden revisar ambas columnas

Cultura pop coreana en Chile, ¿es un fenómeno?

El 10 de marzo, el mismo día en que la ex presidenta Park Geun-hye fue destituida, recibí un correo electrónico que me solicitaba una entrevista de una revista chilena. El reportaje trataba sobre la importancia de la imagen personal y la belleza para la sociedad coreana, específicamente la importancia del cuidado a la imagen personal y el rol que ésta cumple en la sociedad coreana. Les respondí que el tema apelaba más bien a la opinión personal y que podrían conseguir fuentes más adecuadas para ese reportaje.

La anécdota anterior me hizo recordar varias noticias publicadas últimamente en Chile relacionadas con Corea. El ya famoso reportaje del tío Emilio sobre el agregado cultural pedófilo, la detención del vicepresidente de la empresa coreana Samsung, el impeachment de la presidenta Park, hija del dictador, y su posterior destitución, a lo que se sumó la protesta masiva en distintas partes en Corea del Sur, entre otros.
La muerte de Kim Jong-nam, el nieto primogénito de Kim Il-sung de Corea del Norte en Malasia pasó desapercibida entre los artículos sensacionalistas. Desde que llegué a Chile en 2004, me pregunté ¿en qué momento se habían visto tantas noticias sobre Corea del Sur, que incluso fueron más relevadas que los rumores ansiosos sobre armas nucleares en Corea del Norte? Entre toda esta información apareció de improviso una noticia titulada, “El fenómeno K-pop deslumbró a sus fanáticos chilenos”. El reportaje trataba sobre el concierto del grupo coreano BTS, que se presentó en Santiago el 11 de marzo y destaca la euforia y gritos de las fans chilenas, resaltando que la mayoría de ellas son adolescentes. Al ver las noticias, me surgió una duda: ¿Cómo se percibe en Chile la imagen de Corea en la actualidad?

El término Korean Wave se utiliza para referirse al fenómeno que se ha generado a partir de la cultura popular coreana. Este término sería una visibilización de la cultura coreana en el ámbito internacional, lo que habría comenzado en el este asiático durante los años 90, para luego expandirse a otros lugares del mundo. El fenómeno sobre la cultura pop coreana en Chile, o Korean Wave, no se desarrolló al mismo tiempo ni de la misma manera que en Asia. Los dramas coreanos han sido emitidos en México, Chile, Perú y Brasil desde 2002 de manera esporádica, y su repercusión e influencia no ha sido igual en todos estos países. En Chile, el Korean Wave se hizo muy presente a contar del año 2012.

La emisión de dramas, tanto en la televisión abierta como por cable, fue creciente y permanente desde entonces. A esto se sumó la “importación” de una cantidad considerable de bandas y cantantes coreanos, lo que culminó con el Music Bank, un festival de K-pop que atrajo a fanáticos de distintos lugares de Chile e incluso de países vecinos. Y ciertamente un éxito que sí ha sido homogéneo en toda Latinoamérica, y también en el mundo (aunque aislado), ha sido el Gangnam Style. Sin embargo, la pregunta apunta a si este fenómeno ha contribuido real o efectivamente a profundizar las relaciones político-comerciales y sobre todo, culturales entre Chile y Corea.

Luego del éxito mundial del Gangnam Style, una alumna coreana que estaba cursando magister en Corea vino a Chile para realizar un estudio de caso. Ella realizó su hipótesis de tesis en base a las noticias coreanas que hicieron sendos reportajes acerca del éxito del K-Pop en Chile, y tuvo que cambiar su hipótesis al ver la realidad, preguntándose por qué no se escuchaba el K-Pop en la calle en Chile. Esto porque la globalización e Internet nos trajeron más información del mundo que antes no hemos tenido, pero por su distancia geográfica y cultural, a veces las redes sociales nos engañan con imágenes falsas.
Algunas fotos de los miles de fans chilenos en un concierto acotado generan entre los coreanos la imagen de que la popularidad del K-pop se ha expandido en todo Chile y todas sus capas sociales y etáreas. La cultura coreana está llegando a Chile, con cierto “sensacionalismo” pero aún de manera acotada, a audiencias específicas. Por otro lado, ese sensacionalismo repercute en la autoimagen que se hace la sociedad coreana (en Corea) desde la mirada del branding mal entendido, de ver solamente lo que quieren ver y que a veces juega malas pasadas, como ser reconocidos por hechos que a los ojos de su cultura son vergonzantes.

La cultura popular fluye y debe fluir. Las políticas culturales del gobierno pueden ayudar construir su camino con mayor facilidad, pero sí, la cultura popular se mueve dependiendo de la economía del mercado. Por otra parte, el gusto de los fans es altamente volátil a través del tiempo. Sí o sí, ha crecido el número de fans chilenos que gustan del K-pop y de los dramas coreanos, pero el entusiasmo y afición a ciertos artistas es una cosa y la cuantificación de la actividad empresarial y política y su repercusión en la relación intercultural es una cuestión diferente. No es necesario repetir la importancia de la comprensión cultural cuando los intercambios comerciales crecen. Pero una verdadera comprensión sociocultural reforzaría relaciones entre ambos países. El K-Pop y los dramas coreanos podrían cumplir su rol de difundir la cultura coreana, siempre y cuando las personas recordaran que es una parte apenas de la totalidad y profundidad que tiene la cultura coreana, y, por ende, no la representa en su totalidad.

link cámara de comercio chileno-coreana

El sueño torcido de la princesa-actual situación política de Corea del Sur

El año 2017 se celebra el 100° aniversario del nacimiento del presidente Park Chung-hee, militar y político surcoreano que gobernó la República de Corea durante 17 años, desde 1962 hasta 1979. Park llegó al poder a través de un golpe de Estado el 16 de mayo de 1961, que terminó con la instauración de una junta militar provisional. Se conformó el Consejo Supremo para la reconstrucción nacional y fue elegido como presidente luego de celebrar elecciones presidenciales “democráticas” en 1963.

Park impulsó el crecimiento económico del país e intentó negociar la reunificación de la península coreana. Pero su mandato fue controversial, autoritario y dictatorial. Logró un gran desarrollo económico, pero en 1972 declaró la ley marcial y aprobó una nueva constitución llamada Yusin, que otorgaba poder absoluto al presidente, lo que permitió perseguir a los líderes opositores. Se llevó a cabo una serie de manifestaciones contra la constitución Yusin, pero el antagonismo del pueblo perdió su poder persuasivo y resistencia ante el anticomunismo, cuando su esposa y primera dama, fue asesinada por un espía norcoreano durante la ceremonia del día de independencia del 15 de agosto de 1974, mientras intentaba atacar al propio Park. Finalmente, el dictador murió asesinado por el director de la agencia central de inteligencia surcoreana el 26 de octubre de 1979. Desde entonces, su hija Park Geun-hye, actual presidenta de Corea del Sur desde 2013, ha sido símbolo del conservadurismo surcoreano.

Cuando su madre falleció, Park Geun-hye asumió el cargo de primera dama en funciones hasta el día de asesinato de su padre. Park hija estuvo alejada de la vida política durante la década de 1980 y se dedicó a diversas actividades sociales. A raíz de la crisis económica de Asia de 1997 volvió a la política para “reparar el país construido por su padre”. Ganó las elecciones presidenciales de Corea en 2012 y fue la primera mujer electa en historia política de Corea del Sur.

Desde que entró a la casa presidencial, intentó restablecer las políticas de su padre Park: el anticomunismo y el vínculo entre gobierno y grandes empresas. Las tres líneas de su discurso electoral fueron la ´prosperidad cultural’, ´felicidad de la población´ y la ´reconstrucción de la economía´, cuyo crecimiento se había estancado. Pero no contaba con que los ciudadanos coreanos del siglo XXI no se preocupan tanto de la ideología como en el siglo XX. La economía empeoró y aumentó el desempleo. Ante la crisis del naufragio del ferry Sewol en 2014, no tomó las medidas apropiadas, apareció en público luego de siete horas del accidente, y no respondió a las preguntas sobre la tardanza en su ausencia, bajo el pretexto de “inmiscuirse en la vida privada de la presidenta, que además es mujer”. La instalación del THAAD (Terminal High Altitude Area Defense) de EE.UU., nuevos acuerdos comerciales con la República Popular China, el acuerdo de intercambio de inteligencia militar entre Corea y Japón, el cierre del complejo industrial de Gaesung en Corea del Norte, el acuerdo entre Corea y Japón sobre las ”Mujeres de Confort” -el reconocimiento sobre la existencia de esclavas sexuales durante la Segunda Guerra Mundial y recompensación-, entre otros, fueron acciones que se llevaron a cabo por el Gobierno sin previa comunicación hacia los pueblos coreanos, lo que despertó la ira del pueblo y provocó manifestaciones masivas a nivel nacional y el posterior proceso de destitución de la mandataria. Luego de la decisión de realizar el impeachment, la corte constitucional surcoreana reveló que existía una lista negra para controlar sus actividades y restringir el apoyo financiero a los operadores antigubernamentales y/o con tendencia progresista. En síntesis, el pueblo coreano ha quedado inquieto y afligido por las consecuencias de todo este episodio sobre la prosperidad cultural y la felicidad de la población que supuestamente buscaba el actual gobierno.

Para los conservadores coreanos, Park hija es una pobre huérfana y una víctima política, que ellos deben proteger para agradecer a su padre Park. No se dudó sobre su capacidad política porque se creía que la habría cultivado durante 17 años de su vida en la casa presidencial con sus padres. Sin embargo, la investigación reveló que sus amigos cercanos apoyaban, o más bien, controlaban a una “princesa Park” durante toda su vida. La política se encuentra inmersa en un escándalo relacionado a su amiga íntima, hija del predicador de una secta religiosa que fue mentor de la presidenta durante su infancia. Su hija Choi Sun-sil ha estado recibiendo tratos y favores que le dieron acceso a documentos confidenciales y a “donaciones” de hasta 60 millones de dólares por parte de empresas coreanas. Cual dialéctica maestro-esclavo de Hegel, parece ser que la princesa Park que ellos cuidan queda inhabilitada sin ellos.

En el año 2015, el gobierno de Park anunció una polémica reforma de los libros de texto de historia para los alumnos de secundaria, después de que el partido gubernamental dijera que los manuales actuales están inspirados por un sesgo izquierdista. Los textos usados en los colegios provenían de 8 editoriales diferentes, pero a partir del 2017, los estudiantes sólo dispondrán de una sola versión aprobada por el ejecutivo. La decisión oficialista ha recuperado la memoria del país asiático y en especial las prácticas del dictador Park Chung-hee, padre de la presidenta, cuya administración solía redactar los libros educativos ensalzando su golpe de estado en 1961, al que los escritos describían como una revolución para rescatar a la nación. El nuevo libro, desarrollado solo en un año, fue redactado por historiadores elegidos por el gobierno y se llama “El manual correcto de historia”. Al parecer este nuevo texto, un homenaje preparado para la celebración del 100° aniversario del nacimiento del Park Chung-hee no podrá ejercer su función de ofrenda, considerando la delicada situación de su hija.

Desde que comenzaron a ocurrir estos hechos, todo el pueblo coreano comenzó a interesarse en las noticias y talk show políticos, y no dejaron de observar la política gubernamental y a los políticos. Así, irónicamente, Park hija logró la integración del pueblo coreano independiente de la ideología de cada uno. Corea del Sur ha vivido consecutivas manifestaciones de día sábado, que piden la dimisión de la presidenta conservadora Park desde el mes de noviembre de 2016. El mar de velas contra la presidenta surcoreana no es una revolución de progresistas. Las velas reflejan el sentimiento traicionado de los conservadores, por el hecho de no haber cumplido el rol correcto del partido conservador. El pueblo surcoreano quiere saber la verdad y construir un país democrático de verdad.

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